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27/11/14

Señales de Julia III


Leer los dos capítulos anteriores : Señales de Julia y Señales de Julia II


En el móvil tenía tres mensajes, uno de Sole, uno de Luis diciendo que seguía ocupado y el último del inspector Melero, que me citaba para ir a verle por la mañana.

Acudí a la Comisaría pensando en que iba a ser interrogada y mi sorpresa fue cuando el inspector me entregó el expediente de Julia. Será mejor que tenga todos los datos, dijo. ¿Todos?, pero si no tengo nada, contesté. El inspector se sonrió. ¿Acaso cree que la dejé sola en mi despacho por casualidad?, pues no, más bien pensé que tal vez verías, añadió tuteándome, algo que a nosotros se nos puede haber escapado. Bueno, dije, no soy ninguna experta. Precisamente, una mirada nueva tal vez aporte algo de luz al caso. Y terminó diciendo, llévatelo y si hay algo me llamas.

De todo el informe había algunas cosas interesantes. Una era que no habían encontrado el móvil de Julia, que habría aportado información sobre el novio misterioso y la otra era que sospecharon del profesor Pérez, como yo, pero que descartaron porque tenía coartada la noche del asesinato. El bolso al que no le faltaba nada ni siquiera el dinero y su muerte a causa de un golpe contundente en la nuca antes de ser lanzada al agua, dejaba bastante claro que fue por motivos sentimentales y posiblemente no intencionado. Todo llevaba a dar como principal sospechoso al joven con el que salía.

Nada me dio ninguna nueva pista, pero si lo hizo la llamada de Sole. ¡No te lo vas a creer! El caso del profesor que veía un fantasma nunca llegó a la redacción, nadie sabe nada, no hay ningún aviso para ir a visitarlo ni aparece en el registro de contactos ¿Cómo es que Luis te llevó a verlo? ¿Qué tiene que ver él con el caso?, le pregunté sin obtener respuesta.

Estaba haciéndome un montón de preguntas mentalmente cuando llamaron a la puerta. Era Luis. Me temblaban las piernas al decirle: creo que tienes que explicarme muchas cosas. Y me relató:

Sé quién es la chica del estanque, es Julia, bueno era, la novia de un amigo mío. Por esa razón cuando vi el aviso del Sr. Pérez en la redacción quise ir para hacerle unas cuantas preguntas. Sospecho de él, creo que es el asesino de Julia y que se hace el tonto. Debí poner cara de no creerle, porque siguió ¿no es extraño que conociéndola dijera que no sabía quién era?, además, siempre he oído decir que el asesino vuelve al lugar del crimen ¡por eso va al parque cada noche! No tengo pruebas, pero sé que es él y tienes que ayudarme a desenmascararlo. ¿Y por qué no me contaste todo eso? Bueno, no quería asustarte.

Su explicación era tan ridícula como sospechosa, así que me deshice de él como pude y cuando se marchó de casa, de pronto, tuve la gran idea de volcar las fotos que había hecho la noche anterior. Tal y como supuse, allí estaba la segunda y definitiva pista que Julia me había dejado.

Dos semanas después, me encontraba sentada en el banco del parque y junto a mí, el profesor Pérez, me comentaba: ¡Sabía que eras tú, tuve una intuición en cuanto te vi! Permítame una pregunta, dije, ¿por qué no nos dijo la verdad sobre Julia?. Muy sencillo, él estaba allí ¿Siempre supo que era Luis, verdad? volví a preguntar. No exactamente, faltaba la prueba, esa que encontraste y que era la pieza clave.

La pista de Julia era una pulsera de macramé, de esas de muchos colores que llevan casi todos los jóvenes y que enseguida relacioné con la que había visto que llevaba su amiga del Instituto, un pequeño detalle femenino que a todos se les escapó.

Se llamaba Andrea y entonces era la novia de Luis, mientras que Julia salía con su misterioso amigo, del que luego se supo su identidad y que marchó de la ciudad al día siguiente del suceso. Una noche salieron los cuatro y cuando Andrea se dio cuenta de que Julia llevaba una pulsera idéntica a la que Luis le había regalado a ella, se desencadenó el dramático accidente. Andrea le arrancó la pulsera y empezaron a pelearse, los chicos también y en medio de todo eso, Julia recibió un puñetazo, con tal mala fortuna que se dio en la nuca, al caer contra un tramo de la escalera del parque. Murió en el acto, y los tres, asustados, la llevaron hasta el estanque y la arrojaron al agua, escondieron su bolso entre unos arbustos, habiéndole sacado antes el móvil y cualquier otra cosa que les pudiera relacionar, pero se olvidaron de la pulsera que quedó escondida entre los arbustos. Podría ser que alguien la encontrara tiempo después y la tirara al estanque, que es donde apareció en mi foto, pero eso es una suposición.

Fueron muy tontos, le dije al profesor, había sido un accidente y de haberlo dicho a la policía en ese momento su pena habría quedado reducida considerablemente. Tuvieron miedo, me contestó, hicieron un pacto de silencio y lo cumplieron bien. Hay algo que aún me baila en la cabeza ¿por qué Julia le decía que fue asesinada si fue un accidente? ¡Buena pregunta!, supongo que estaba confusa, todo debió ocurrir muy deprisa y aquel puñetazo le apreció un ataque hacia ella. ¿La ha vuelto a ver? No, ya no la he visto más.

El profesor se marchó y me quedé sola en el banco, frente al estanque, disfrutando del atardecer, entonces sentí un débil soplo de aire en mi mejilla, como si alguien me hubiera dado un beso leve y delicado. Supe que era ella, Julia, que quería despedirse y darme las gracias antes de desvanecerse para siempre en el aire, dejándome una última señal.

8 comentarios:

  1. Hoy asomo por aquí para felicitarte doblemente:
    primero por tu habilidad e imaginación a la hora de narrar todo tipo de historias
    y también por otra razón importante, para felicitarte en este dia especial:
    ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MONTSE! :))
    Besos y abrazos

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    1. Muchísimas gracias, doblemente, jaja!!
      Muchos besos.

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  2. Me ha encantado el relato, Montse. Me has tenido en vilo varias semanas, pero ha merecido la pena. Además, como en toda buena intriga me has tenido engañado hasta el final. ¡Gracias!

    Por cierto, aunque con un día de retraso ¡Felicidades! No se cumplen veinte años todos los días.

    Besos.

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    1. Lo ves, Hitlodeo, hay que tener paciencia, jaja.
      Muchas gracias por felicitarme, pero te has confundido, me has puesto un par de añitos más, jiji.
      Mil besos.

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  3. A mí también me ha encantado el relato pero he tenido la "suerte" de leerlo del tirón. Con todo el jaleo que tengo, no había visto los capítulos anteriores hasta hoy. De verdad muy chulo, me alucinas con tus historias

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    1. ¡Qué bien que lo hayas leído, María! por supuesto me encanta que te gustara y gran ventaja poderlo leer entero.
      Me alegro tanto de que estés de nuevo por estos mundillos blogueros :)
      Besitos.

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  4. Me libré de comerme las uñas. Una gran historia!!

    Besos

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    1. ¡Claro, como lo has leído de un tirón!
      Mil besos, guapa.

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